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EL REY RECIBE EN AUDIENCIA A LA DELEGACIÓN DE MADRID 2020

Si alguien estaba preocupado por el estado anímico de Ana Botella tras el ridículo que ha hecho en la reunión del Comité Olímpico que despejé toda inquietud. Peinadito nuevo, zapatitos y vestidito a estrenar: genuflexa ante el Borbón que la recibió ayer en regia audiencia para felicitarla igual que hizo su antepasado Carlos III que agasajó a Godoy con una fiesta en Palacio tras recibir la noticia de la destrucción de la flota en Trafalgar. Claro que Godoy comparado con esta tonta del bote era poco menos que Pericles y Licurgo reunidos en una misma persona.

Estamos donde estábamos y siempre con un Borbón coronado, en lo grotesco, en lo defectuoso, en lo cutre, en esta zarabando organizada en el patio de Monipodio que es hoy toda España. A esto lo han llamado democracia. De todo esto y que todo esto es parte intrínseca de la derecha nos lo advertía hace ya mucho José Antonio, tenía razón y nada ha cambiado.

Teodosio el grande que fue el último gran emperador romano, hispánico de estirpe y de ideas, hizo algunas cosas dignas de recordarse: prohibió las Olimpiadas, declaró que para el Estado no había más religión verdadera que el cristianismo del concilio de Nicea, o sea la fe católica. Dictó también un decreto imperial de represión del judaísmo, prohibiendo el proselitismo, la construcción de nuevas sinagogas, la adquisición de esclavos y fiscalizó sus actividades comerciales. Aunque los motivos de Teodosio para prohibir las Olimpiadas tienen que ver con la erradicación del paganismo, que tenía en esta celebración deportiva una de sus principales y más importantes ceremonias siempre me ha llamado la atención su decisión y esa coincidencia mas allá de la historia y de los siglos con Hitler, pues se sabe que a pesar de que el deporte era algo querido y muy importante para el nacionalsocialismo, su líder contemplaba al deporte como una concesión a una sociedad que todavía no había evolucionado los suficiente.

En fin, elucubraciones. Por lo visto entre los planes olímpicos desbaratados estaba ponerle un tejado a la plaza de toros las Ventas para que sirviera de recinto para el tenis. Algo tan absurdo lo consideraban Ana Botella y su séquito de amigas que mandan en el ayuntamiento de Madrid como una brillante idea.

Estoy en todo lo aquí tratado y en casi todo lo demás también de acuerdo con Tedosio, con Hitler y con José Antonio. Queda claro que soy un fascista, que no tengo remedio y tampoco el menor interés por cambiar.

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Utrecht 1713

Gibraltar es la roca de la vergüenza española y significa hoy como hace doscientos años la postración sin remedio de España. Allí donde el Atlántico se precipita sobre el Mediterráneo para separar Europa de África está la geografía de nuestra decadencia, ente el cabo Trafalgar y el Peñón.

Las gran batalla naval de Trafalgar supuso el fin del Imperio Español y el comienzo del Imperio Inglés pero fueron los acontecimientos que se desarrollaron casi cien años antes y en los que el nombre de Gibraltar adquiere relevancia en la historia de Europa los que establecieron una política y una geoestrategia más que ajena , enemiga de los intereses españoles.

Mientras la casa de Austria engendró reyes para Castilla, el Imperio Español se mantuvo firme y durante doscientos años salvo la desafección de Portugal, la integridad del territorio se conservó  ya fuera por las armas las más veces o por la política las menos, aunque no era menos cierto que desde Rocroi nuestros tercios eran mas conocedores de derrotas que de triunfos y que muy atrás quedaban los días en que nuestras escuadras eran temibles.

El ultimo de Rey de los Habsburgo, Carlos aunque fuera bautizado con el nombre de su antepasado el emperador hispano-alemán, debería de haber sido incapacitado para reinar, enfermo crónico, un niño de cuatro años sin salud, al que el raquitismo y las fiebres devoraban física e intelectualmente se convirtió en el jefe de un estado que era el mayor que había conocido la humanidad, el primer imperio con una extensión mundial.

Carlos II no podía tener hijos y toda Europa esperaba el día de su fallecimiento para lanzarse sobre España y repartírsela. Cuando este murió sin descendencia y con tan solo 38 años llegó la hora de hacerse con los reinos europeos, los virreinatos de América , los territorios y las plazas en Asia y en África, pero también desgajar el mismo solar ibérico, Castilla y Nápoles para el imperio Austriaco, Cataluña para Francia, Cantabria y Vizcaya para el inglés y Andalucia para Holanda. Vino a ser la salvación en aquellas circunstancias la soberbia francesa, aquel desmesurado rey sol, quiso para Francia todo y logró con ello enfrentarse a toda Europa, una coalición en que participaban Austria, Inglaterra, Holanda y los estados alemanes salvo Baviera que se unió a los franceses. Durante trece largos años, 1700-1713, el continente se vio asolado por una guerra en la que Francia iba de derrota en derrota, tanto en el mar como en tierra. Ambos bandos eligieron un candidato al trono de España, el nieto del rey sol Felipe de Borbón frente al archiduque Carlos de Habsburgo, pero los dos servian de igual manera como excusa para repartirse el Imperio Español que era el autentico objetivo de los contendientes.

Los grandes de España, la nobleza y la clase alta pero también la Iglesia una vez más en nuestra historia, como luego sucedería en 1808 y en 1814, fueron incapaces de reaccionar y actuar de acuerdo con los mas elementales intereses de la nación. Bajo ningún concepto debieron aceptar ni al candidato francés ni al austriaco a sabiendas de que ambos eran extranjeros sin legitimidad y que la elección de cualquiera era perjudicial para España. A la muerte del ultimo Habsburgo sin descendencia solo quedaba elegir un rey español para impedir que las potencias extranjeras como jauría se lanzaran sobre la presa española. Por el contrario los nobles se alistaron a uno u otro bando servidumbre ambos de naciones extranjeras y enemigas, con ello hicieron además de aquella guerra europea una guerra civil dentro de España.

La cosecha de derrotas francesas la compensaban en España la victorias del bando borbónico, quizás porque en la península todavía operaban los restos de los viejos tercios a los que ni austriacos ni ingleses lograban doblegar. Hartos todos de guerra durante dos años (1713-1715) negociaron en Utretch. Los franceses vencidos sin remisión compraron una paz ventajosa a costa de España, que entregó los territorios europeos preferentemente a holandeses y austriacos, incluido el reino de Nápoles y Sicilia, mientras los ingleses se quedaron con Gibraltar y Menorca, aunque esta última fue reconquistada por las armas españolas en 1782. Todo ello fue el pago para evitar la humillante derrota francesa y poder entregar la corona de España a la maldita dinastía de los borbones, uniendo así nuestro destino a los intereses franceses.

Todo lo que comenzó entonces concluiría tras la rota de Trafalgar en 1805, con el desastre naval llegó el fin del Imperio Español, o mas bien de su porción americana pues la parte europea ya la habían liquidado los borbones con el tratado Utretch (1715), después llegaría la devastación del país durante los seis años de la guerra contra Napoleón. Hoy sigue ondeando la Union Jack en Gibraltar y los Borbones siguen mandando en España y como siempre, como en 1700 (guerra de Sucesión), como en 1805 (Trafalgar), como en 1808 (Invasión francesa), como en 1814( coronación de Fernando VII), como en 1833 y 1872 (Guerras Carlistas), como 1898 (desastre de Cuba y Filipinas), como en 1931 (Abdicación de Alfonso XIII y proclamación de la República marxista y masónica) no hay nada que hagan los borbones que no conlleve la ruina de España. Si debe de avergonzarnos que Gibraltar sea inglés es infinitamente más grave tener de nuevo a los borbones de reyes.

Ha sido este Juan Carlos Borbón el que impulsó el actual sistema político que ha sido la tumba de España, el que aceptó las autonomías, el jefe del estado que ha hecho de la convivencia con el separatismo un eje intocable de la política y ha sido y sigue siendo el pilar del inmenso sistema de corrupción en el que esta instalada toda la clase dirigente y todos los partidos políticos. Ante esto la existencia de la colonia de Gibraltar es para España casi una menudencia y en todo caso una consecuencia más de tener aquí mandando a los borbones.

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Cuando José Antonio es asesinado por aquel pelotón de milicianos de la CNT en 1936 faltaban tres años para que comenzara la segunda guerra mundial y casi diez para que concluyera el que fue el acontecimiento primordial, que ha configurado el mundo y que en lo esencial no ha cambiado desde entonces hasta la actualidad. José Antonio por tanto vivió en un tiempo y una época que está tan alejada de nuestra época como lo puede estar la guerra de Marruecos. No es un cuestión que se dilucide en los términos de una cuenta de años, sino en la dimensión de los grandes acontecimientos, aquellos que marcan el rumbo de la política y el reparto del poder mundial y también la forma de vivir y de entender la sociedad. Todo lo fundamental se decidió en aquella guerra y la derrota del Eje dejó a los aliados anglo-soviéticos dueños de los destinos del mundo, sus planes de control de las naciones eran mundiales tal como en las sucesivas conferencias que realizaron durante y después de la guerra pusieron de manifiesto, Theran (1943), Breton Woods(1944) y en las tres reuniones de 1945 Postdam, Yalta y Paris. El hecho que el comunismo ruso haya desaparecido hace más de veinte años y hoy Rusia sea una potencia mundial disminuida en comparación con la época de la URSS no modifica lo fundamental de todo esto.

José Antonio murió con concepciones y preocupaciones políticas que hoy ya no existen y otras que nunca se van a producir: el imperio británico que él, al igual que Hitler, tanto admiraba y consideraba que de su pervivencia dependía la cultura occidental ha desaparecido para no volver, en cambio la amenaza de que desde Rusia se extendiera una revolución bolchevique por toda Europa comenzó a difuminarse desde el reparto del viejo continente en 1945 en el que se pusieron de acuerdo angloamericanos y soviéticos. La Falange el partido político que él creo, fue un organización que padecía de un raquitismo constitucional, no se podía ni por asomo comparar al fascismo italiano, alemán, húngaro o rumano pero es que tampoco resistía comparación con los movimientos nacionales de países tan refractarios a estas ideas como Inglaterra o Francia. En aquella España de los años treinta era poco menos que imposible que tuviera éxito un partido fascista sin masas de excombatientes de la gran guerra y sin una corriente de nacionalismo moderno en la sociedad, era poco menos que una misión imposible y así fué.

Si la Falange de José Antonio no fue un partido fascista con el mínimo de envergadura para que fuera relevante sin embargo si que durante algunos años, especialmente entre 1939-1943, el Regimén de Franco apuntaba hacia la creación de un estado fascista, pero aquella deriva era consecuencia precisamente de lo que sucedía en Europa y no de la voluntad de Franco y por tanto dependía del resultado de la segunda guerra mundial, después de Stalingrado y el Alamein la desfastización del camino recorrido fue tan discreta como permanente y por tanto lo que pudo ser no llegó ni si quiera a ser. Más que la caída de Hedilla fue la de Serrano Suñer la que simbolizó el fin de las posibilidades del fascismo en España, aunque el primero fuera un fascista genuino y el segundo un impostor, no lo digo yo se encargó el de refrendarlo el resto de su vida que fue tan larga.

Pero los cuarenta años de franquismo y su prolongación que fue la famosa transición cultivaron a fondo en la mente de varias generaciones entre ellas la mía, quizás la última y que es la de de los niños nacidos en los 60, una ideología que bajo el nombre de falangismo era una mezcla del culto a José Antonio y sus textos, catolicismo buenista como el que gestó el Concilio Vaticano II, antieuropeismo y proiberoamericanismo, la interpretación reconciliadora de la guerra de España y un batiburrillo de ideas morales y sociales con las que funcionó razonablemente bien, todo hay que decirlo, el franquismo. Con todo ese “melting pot “ se articularon los partidos políticos que con la llegada de la democracia surgieron en el área nacional, muy principalmente Fuerza Nueva y la pléyade de grupos falangistas. Las diferencias entre ellos, su enfrentamientos y hasta las crisis internas del falangismo, no son óbice para que todos compartieran este “melting pot “ político común. Lo que ha condicionado el devenir político del area tras la muerte de Franco, ha sido asumir como óbjetivo político una ensoñación que pretendía revivir aquella Falange de José Antonio, irremediablemente acabada desde antes de 1945 y que manejaba para eso las ideas del franquismo, un régimen que no sólo no sobrevivió a Franco sino que desde finales de los años 60 se le había parado el reloj con el que vivía la sociedad española.

En Europa todo es muy diferente. Cuando tras la segunda guerra mundial en España la opción de la “dictadura apolítica” de Franco se consolida y sea crea esa cómoda y acomodada ensoñación falangista, en Alemania con el “Partido Socialista del Reich (Sozialistische Reichspartei RSP) y en el Italia Movimiento Social Italiano (MSI) a finales de los 40 y durante los años 50 se está ya en la lucha política, dura y sin concesiones, en la que ahora su posición es de perseguidos y proscritos, ha nacido el neofascismo europeo. Europeo más que como calificativo como idea constituyente respecto de los fascismos nacionalistas de los años 30 . Un fascismo nuevo que a partir precisamente de la la revolución izquierdista de Mayo de 1968 va comenzar a crecer por toda Europa y que se caracteriza por estar volcado a la actualidad y ser un movimiento militante, moderno e innovador, de ruptura y de vanguardia.

Tras la muerte de Franco en España en nuestra área se hizo precisamente todo lo contrario que se había hecho en Europa y así nos ha pasado lo que nos pasa todavía hoy. Durante transición fue sin duda un error inmenso poner en marcha un partido falangista, cuando la falange llevaba fenecida hacia más de treinta años, da lo mismo las siglas. Como también fué determinante la fosilización de Fuerza Nueva, donde el culto al pasado acabo ahogando la acción política.

Todo esto ha perdurado durante los 80, 90 y la década de los 2000 y todavía hoy continua, basta revisar las siglas falangistas que siguen activas, sus movimientos para seguir gozando de un protagonismo aunque sea marginal en el área socialpatriota o iniciativas como las del NPE. Yo mismo que he sido un militante falangista desde joven y que luego durante años con un cierta responsabilidad en funciones de dirección, me he empeñado en que desde le mundo azul se podía hacer un partido moderno, reconozco mi error y aunque ya no sirve de nada confieso que me equivoqué completamente. Todo esto no ha servido más que para hacer de tapón e impedir que en España tuviera éxito una alternativa al estilo de las que existen en otras naciones de Europa, ese tapón no ha sido la única causa pero desde luego ha participado de manera destacada en bloquear esa opción moderna, aunque quizás el problema fundamental este en el adocenamiento y el inmovilismo resignado de la sociedad española.

Si escribo esto es primero a modo de confesión de parte con mi conciencia, de desahogo personal pero también con la esperanza que pueda ser una reflexión útil para que las generaciones jóvenes, para que no insistan con el error de buscar soluciones que pasan por siglas falangistas o reediciones de Fuerza Nueva.

No puedo tampoco por menos llamar la atención sobre aquellos que detectaron este problema, el de al ensoñación política del mundo azul y del franquismo, tanto da. Para empezar el Frente de la Juventud y su líder Juan Ignacio que por su significado precisamente de ruptura frente a estos planteamiento a pesar de su corta existencia y su trágico fin, son hoy uno de nuestros pocos referentes de modernidad y de identidad con los movimientos europeos. También hay que destacar lo que significó en su momento DN, en los años 90. Y por supuesto BBAA, VNR, NJ y AN. Algo de eso pretendimos hacer también entre 2006-2010 con el Frente Nacional. Algo también de todo eso está actualmente en el MSR y en otras iniciativas que sin ser partidos al uso, constituidas como asociaciones culturales, grupos juveniles, grupos NR, funcionan contra todo pronóstico y en el grupo de Alcalá de Henares que dirige Rafael Ripoll.

Queda dicho lo fundamental de lo que quería decir. En este Blog que es el mio, esta entrada no admite comentarios.

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Desplome del sector industrial y del sector servicios en el primer trimestre del 2013, el primero cae un 6.5% y el segundo nada menos que un 10.2%. Son los datos que proporciona el INE y que a fecha de hoy recogen diversos medios de comunicación. España es una ruina en camino de empeorar

Ahora mismo los españoles sobrevivimos gracias a tres motores el turismo, la hipertrofiada maquinaría pública (que viene a ser en lo fundamental un agregado de gastos en administración, educación, sanidad y pensiones) y en menor medida el sector agroalimentario. El turismo mantiene una fuerte actividad, proporcionando en el pasado año 2012 la inyección de 31000 millones de euros netos del exterior. Las exportaciones agrícolas supusieron otros 18000 millones de euros. En cuanto al sector público funciona desde el años 2010 gracias a que lo continua financiando Europa, seguimos siendo incapaces de pagarlo y recurrimos a endeudarnos cada año un poco más. Desde el 2008 los inversores extranjeros extranjeros han abandonado España a su suerte y solo nos está prestando el Banco Central Europeo.

También conviene conocer el papel que juega el euro en el funcionamiento de cada uno de estos tres motores económicos que todavía dan de comer a los españoles. Quitarnos del euro seria cerrar la cuenta corriente que tenemos en el único banco en el mundo que está dispuesto a seguir prestándonos dinero, al menos de momento y aunque sea condiciones muy duras. Sin el euro el sector público tendría que cerrar, para abrir al día siguiente, más o menos, con la mitad de hospitales, pensiones y funcionarios. Con la que se montaría es dudoso que se pudiera abrir nada en toda España, ni tan si quiera un quiosco de prensa .

En lo que respecta a la agricultura aunque nuestras exportaciones se beneficiarían con una moneda mas débil y devaluada pero como somos también un importador de productos agrícolas por un valor aproximado de 9000 de euros cada año es bastante dudoso que el resultado final fuera positivo, en todo caso si hubiera una ganancia resultaría mínima.

En cuanto al turismo aquí en principio seria positivo prescindir del Euro, sin embargo el incremento no seria tan significativo por lo menos a corto plazo y ello porque el 90% de nuestros clientes de sol y playa son europeos y aquí tenemos una cuota que es muy difícil de mejorar porque es un mercado que tenemos saturado desde los años 70 con peseta, euro o cualquier otra moneda. Potencialmente y con un moneda devaluada estaríamos en condiciones de capturar remesas de turistas americanos, principalmente de la costa este, pero para ello entraríamos en competencia con México y el Caribe, en el mejor de los casos ese incremento de ingresos turísticos en ese mercado sería limitado y nunca inmediato, requiere campañas publicitarias prolongadas y plantear una guerra comercial a los grandes trust turísticos anglosajones, un asunto complicado en el que lo más seguro es que se pierda la disputa.

Así que proponer que hay que salir del Euro es como querer curar la gangrena de una pierna haciendo la amputación a la altura del ombligo. El problema no es el euro, gracias al euro todavía sobrevivimos y nuestra gangrena no la ha provocado la moneda europea sino el sistema político con sus estructuras económicas y sociales que se implantó a partir de 1978 en España. Si el Euro desaparece que es lo que desean los Estado Unidos e Inglaterra, seria el desastre definitivo para España que se convertiría en la Argentina del sur de Europa, pocas naciones se verían tan perjudicadas como la nuestra.

Otro peligro es que el núcleo económico europeo que es Alemania junto con Francia y los países prósperos menores como Holanda, Austria, o Bélgica decidan  salvar a Italia y olvidarse de España, podemos darnos por perdidos y en este sentido el hecho de que concedan una prorroga de dos años para reducir el déficit del Estado abre al final de este periodo precisamente esa posibilidad.

¿Qué habría que hacer para conseguir que la economía española creciera, que surgieran empresas nuevas y nuevos sectores económicos, cómo aumentar nuestra producción industrial, cambiar la tendencia del sector de servicios y dar trabajo a millones de españoles ?. ¿Realmente esto se podría conseguir en la actual situación de recesión en Europa o debemos resignarnos con no empeorar todavía más y aceptar que nunca volveremos a ser un país prospero y que ni por asomo los españoles pueden disfrutar del bienestar que sí hay en otras naciones europeas salvo que se conviertan como ya está sucediendo en emigrantes?.

Sí que existe una política distinta para salir de la crisis que nada tiene que ver con el que esta haciendo el gobierno del PP, que es continuidad de lo que hizo el PSOE y que podríamos resumir en que para ellos “la crisis económica y el empobrecimiento son un precio asumible siempre que se salve el sistema político del 78, solo esto es prioritario” . Esa política que nunca hará el PP ni el PSOE, ni la izquierdas ni las derechas, pasa necesariamente por liquidar el sistema del 78 para salvar a la nación. De lo que hay que hacer y como hacerlo tratará otra entrada en este blog.

La luz de Gredos.

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Alguien hizo allí un salón de estilo inglés. Había muebles eduardianos, una biblioteca colonial de teca con cristales emplomados, sillones y un gran Chesterfield de un hermoso color ambarino, del techo colgaba una gran lámpara de latón esmerilado con forma de loto. Cuadros con escenas de una campiña suave, con robles y manzanos, con caballos de pura sangre y también damas esbeltas y gentlemans que divagaban al borde del flirt una tarde de verano. Sería del gusto de la reina o para honrar su sangre británica o simplemente porque estaba bien tener en el Parador un gabinete inglés, clásico y moderno, distinguido.

Tomábamos whisky on the rocks y José Antonio nos había ofrecido sus cigarrillos turcos. Le escuchábamos Sánchez Mazas y Raimundo, el capitán Lastra que hacia de enlace con el ejercito, Noblejas que era el jefe de milicias y yo. Guardábamos silencio con un nudo en la garganta, reteniendo la respiración.

– En Portugal estarán los diez mil fusiles del arsenal de la armada, pero antes habrá que trasladarlos desde el Ferrol y eso es cosa nuestra.Se necesitaran unas veinte camionetas, cinco me ha ofrecido Aizpurua, las otras las tienes que conseguir tu Raimundo. El gobierno portugués nos proporcionará un millón de cartuchos y quinientas pistolas, son revólveres ingleses de la guerra, pero servirán.

– Pepe tu te encargaras de que nuestra gente cruce la frontera y llegue a tiempo, en esto no puede haber retrasos, no vale acudir al día siguiente. Será en Agosto, España entera está de vacaciones y nuestro objetivo es tomar Salamanca, no habrá ni doscientos soldados de guarnición y en cuanto a la guardia civil, no será un problema, todo lo contrario.

Por el ventanal del salón nos miraba Gredos, con su inmensidad de roca y nieve. Nos miraba Castilla toda esa tarde de semana santa de aire frío y de cielo cárdeno. Había una luz azul y plata que estaba fuera y también dentro de la habitación. Aquella luz de Gredos. Nada fue tal como habíamos planeado, mas todo se hizo, se obró un milagro al que entregamos nuestra vida, lo mismo los caídos que los supervivientes. Pero éramos jóvenes y esto no lo sabíamos aún. Noblejas murió entre los muros del Cuartel de la Montaña y Lastra en la ofensiva que reconquistó Teruel.

He regresado en varias ocasiones al Parador de Gredos buscando encontrar de nuevo aquella luz azul y plata que nunca he vuelto contemplar. Aquella luz de Gredos pertenecía a otro tiempo y a otro mundo, el de los milagros y los héroes.

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“Los apaciguadores”  (Jorge Alvarez,  Ediciones ENR) es un libro que conviene leerse, un libro que aborda el acontecimiento fundamental que ha gestado el mundo actual, la guerra de 1939-1945 y aunque el tema concreto que trata pueda ocupar un lugar secundario dentro del conflicto, el papel de Polonia, sin embargo tiene la virtud de exponer a la intemperie los objetivos reales que perseguían los américanos y los comunistas en su guerra contra los nazis y también el resultado de la torpeza política y de la obsesión belicista de Churchill que para destruir a Alemania en aquella guerra que tanto deseó, llegó aceptar la desaparición del Imperio Británico, que era conviene no olvidarlo, en 1939 la única superpotencia cuyo poder militar podía llegar a cualquier punto del planeta.

Durante estos días la lectura del libro me ha sugerido algunas reflexiones que aunque arrancaban de los años treinta y cuarenta y de la segunda guerra mundial inevitablemente terminaban situándose en los sucesos que vivimos ahora en Europa y en España.

Una de estas ideas tiene que ver con la ceguera de los dirigentes polacos tanto de antes como después del estallido de la guerra frente a un escenario internacional que eran incapaces de entender, empeñados sólo en su obsesiones nacionales y en  un patológico y estúpido odio contra Alemania, que no era ni por asomo en 1939 su peor problema ni su peor enemigo.

La ceguera polaca de 1939 se ha extendido entre quienes ahora gobiernan Europa, Merkel, Hollande o Rajoy tanto da. A Estado Unidos ni a su socio inglés le interesaba una Europa que tenía en el mercado internacional una moneda como el euro que competía con el dólar. Si para expulsar al euro es necesario provocar una recesión mundial o simplemente prolongarla, lo harán con tal de que el euro y la economía europea no sobrevivan a ella y dejen de nuevo expedito al dólar la posición hegemónica.

Está empeñada Alemania y sus socios comunitarios en cumplir con unos criterios económicos que condenan a toda Europa y no solo a los países mediterráneos a una segunda oleada de recesión económica , tan fuerte que no podrán resistir y en todo caso para esa situación está mejor preparado USA y sus socios anglosajones de Reino Unido, Canadá y Australia. De Alemania parece haberse apoderado el espíritu del tendero, un tendero amedrentado por el gran usurero cuya capital está tanto en Nueva York como en Londres.

Los actuales dirigentes europeos de ahora como aquellos polacos de 1939, no ven los problemas reales que tienen, se equivocan de enemigos y de amigos y parecen empeñados en seguir políticas, en este caso económicas, que conducen inevitablemente a la ruina que pretenden evitar.

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Centrados frecuentemente en la autocrítica del sector neofascista español olvidamos a menudo dirigir nuestra mirada hacia fuera, hacerlo de vez en cuando es más que recomendable, por ejemplo al área de la extrema izquierda.

Parece en buena lógica que el republicanismo es la idea fuerza con más potencial con la que cuentan los militantes de la izquierda más radical. Nunca ha tenido la idea republicana unas circunstancias tan favorables, el descontento de la base social de la izquierda por la crisis económica, junto con el desprestigio del rey, cuya figura está rodeada e implicada por escándalos de corrupción que han dejado en mínimos una popularidad que cuando existió fue más obra de los medios de comunicación que de una opinión generalizada de la población, todo ello parece garantizar la posibilidad de que la República se alce como bandera de un cambio político.

Pero desde la visión de la extrema izquierda “República” significa reeditar ahora en el siglo XXI aquella segunda república de los años treinta del siglo XX, o para ser más preciso el frentepopulismo de la ultima época republicana y de los gobiernos de la guerra. Lo primero que llama la atención es este empeño en planteamientos políticos tan antiguos, de un radicalismo anacrónico difícilmente asimilable por la sociedad actual, querer revivir el tiempo de la Pasionaria y Durruti implica como precondición un alto grado de perturbación psíquica. Por eso para la inmensa mayoría le resulta incomprensible y ajeno, no entienden y prefieren no entender nada de ese republicanismo y no me refiero si quiera a la totalidad de la población sino a las bases sociales de la izquierda; para el votante de izquierdas medio el republicanismo ni le emociona, ni le interesa, ni le incumbe. Como impostura de la extrema izquierda el republicanismo ha adquirido naturaleza folclórica. Por eso es poco más que un acompañamiento de banderas en las movilizaciones en la calle: la fascinación sentimental e inculta de un folclore minoritario.

La cuestión es porqué la extrema izquierda ha renunciado hacer de la idea de una república moderna y posible el leitmotiv de un cambio político al que se sumaría una parte muy importante del electorado de izquierdas, la mayoría probablemente. La respuesta de esta cuestión revela la verdadera naturaleza de la extrema izquierda en España. Y es que no se trata de una alternativa política con un programa neocomunista o neomarxista capaz de aprovechar una situación de crisis del sistema como por ejemplo ha ocurrido en Grecia o en Francia. El sector de la extrema izquierda en España está tutelado por el separatismo desde desde finales de los 80 y ha hecho de la desaparición de España como estado nacional, el núcleo duro de su ideología y su aspiración fundamental. Queda claro entonces porque ni ellos mismos pueden tomarse en serio “La III República”, para ello deberían de creer antes en la unidad de la nación y en la unidad del pueblo español, que ellos detestan a cambio de un proyecto de división y fragmentación del Estado, que es el que han asumido a través de sus mentores del separatismo aberchale y del separatismo catalanista.

En este sentido cobra toda su significación la financiación de la plataforma anti-deshaucios de Ada Colau por CIU y el tripartito, o que la coalición de grupos de extrema izquierda Alternativa Internacionalista que se presentó con cierto éxito en la elecciones europeas del 2009 estuviera promovida y financiada por ETA. Todavía más revelador si cabe es como la extrema izquierda ha dejado morir el movimiento del 15-M, que por su características de reivindicación común en todo el territorio español era contraproducente para la estrategia del separatismo, que no admite que las mismas reivindicaciones que habían surgido en Madrid se extendieran a Barcelona o Bilbao.

También desde esta perspectiva resulta esclarecedora  la trayectoria de Izquierda Unida, que no ha dejado de ser el suburbio político en una regiones del PSOE y en otras del partido separatista de izquierdas local. Desde Julio Anguita carece incluso de un líder y de un discurso nacional. Llamazares y Cayo Lara han cumplido a la perfección su papel de figuras anodinas y prescindibles.

La extrema izquierda en España no existe como tal, es un pelele del separatismo que se lleva a pasear a las manifestaciones un bandera republicana. La III República es su anécdota folclórica. Por ese lado de la extrema izquierda, el sistema puede estar tranquilo incluso en medio de esta crisis… y los servicios de información y policiales satisfechos de su labor. Porque en todo esto hay una variable oculta que es la actuación también dentro de la extrema izquierda, como ha ocurrido en nuestro sector, de agentes infiltrados.

Que raro todo lo que sucede en España, casi es el único país de Europa en que no existe contestación al sistema, ni por la extrema izquierda ni desde una alternativa neofascista y esto cuando el sistema está sumido en una crisis política, social y económica sin precedentes y cuando desde dos regiones, Cataluña y Vascongadas se anuncia la excisión inminente . Sorprendente, pero cierto.