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Archive for 30 junio 2011

La tarea que Adolfo Suárez comenzó en 1976 la ha rematado treinta años después Zapatero. En apenas dos generaciones han demolido la nación española. Los otros presidentes del gobierno han resultado meros interregnos, podríamos concederles que con ellos la nave del estado no naufragó pero mantuvieron el rumbo de una singladura descabellada. Suárez gozó de la ocasión única de gestar un sistema político nuevo desde una posición en que le habían otorgado poderes excepcionales y con estado sólido y una prosperidad económica consolidada, todo ello heredado de Franco.

Suárez pactó con la peor izquierda posible, un PSOE reinventado por la internacional socialista poblado de arribistas y demagogos de medio pelo. Desmontó todos los medios de comunicación franquista, los periódicos y radios que venían del movimiento igual que él. Los que no cerró se los regaló a Polanco, que inmediatamente los puso al servicio del partido socialista. La UCD de Suárez depuró a todos los periodistas franquistas, falangistas o simplemente de derechas y dejo la única televisión que había entonces TVE en manos del sector izquierdista que habitaba los pasillos de Prado del Rey. Para conocer las causas que han llevado a la superioridad de la izquierda en los medios de comunicación es imprescindible revisar la actuación de aquellos gobiernos de la extinta UCD.

Adolfo Suárez que había hecho toda su a carrera en el sector falangista del franquismo, que había llegado a ministro secretario general del movimiento, abrazó el plan de partido comunista de la ruptura de la nación española y sus sustitución por un conjunto de nacionalidades integradas en un nuevo estado plurinacional. Los congresos del PCE en el exilio VII (1965) y VIII (1972) establecieron este programa: Euskadi, Catalunya, Galicia y Andalucía debían de ser las nuevas naciones emergentes y por supuesto socialistas. El resto de las regiones podrían o ser absorbidas por las cuatro principales o constituir algo así como una quinta nacionalidad ibérica. Con algunos matices menores se trata del estado de las autonomías. Suárez pensó que el partido vertebrador sería la Unión de Centro Democrático que el inventó y lideraba y no el viejo PCE de la Pasionaria y de Carrillo. El tiempo ha demostrado que ni uno ni otro, la UCD desapareció tras las elecciones de 1982 y los comunistas tuvieron que disfrazarse bajo las siglas de Izquierda Unida y sobreviven peor que mejor como una formación política secundaria. Ha sido el PSOE el autentico partido hegemónico de este régimen.

Suárez era un individuo sin cultura, sin talento, superficial y vano, poseído por un ambición patológica. Hay un vaticinio que hizo de sí mismo que revela la naturaleza del personaje. Para convencer a su futuro suegro de lo ventajosa que iba ser la boda con su hija le anunció que “antes de los treinta seré gobernador civil, antes de los cuarenta ministro y antes de cumplir cincuenta llegaré a presidente del gobierno”. Por desgracia todo se cumplió hasta el final.

Zapatero y Suárez, se parecen, se parecen mucho, hay hasta una semejanza física. Dos estereotipos de necios y torpes, intelectualmente ínfimos pero dotados de una indiscutible capacidad para el mal y de reservas inagotables de ambición y vanidad. Dos grandes traidores a España, el uno ha completado la obra del otro. Y los dos recuerdan a Godoy, aunque el ministro extremeño de Carlos IV era casi un patriota en comparación con ellos.

Suárez y con él toda la generación de políticos ”azules” de la transición renegaron de la Falange, hicieron como si Franco nunca hubiera existido y nunca hubiera tenido que ver con ellos, se encargaron de enterrar el recuerdo todavía vivo de José Antonio e hicieron desaparecer aquella camisa azul a la que debían todo cuanto eran. Desde hace años Suárez sufre una extraña enfermedad. No se trata de Alzheimer, ni de demencia senil, los médicos no son capaces de diagnosticarla. El que fuera presidente del gobierno durante la transición no se conoce ni a si mismo ni a nadie, carece de conciencia de su propio yo. Deambula desde hace años por la vida sin identidad personal, como un pelele.

Zapatero durante estos años en el poder ha puesto el colofón a la obra de destrucción de España de Suárez, en este sentido su empeño en cerrar el Valle de los Caídos y de sacar los restos de Franco tiene un significado relevante. Zapatero y Suárez, grandísimos infames y grandísimos traidores han querido aventar primero la memoria y ahora las cenizas del Caudillo. El uno ahora ha perdido la razón y es un pobre loco, el fin del otro no será mucho mejor.

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La república de Weimar era una mierda. En esto coincidían Ludendorff y Rosa Luxemburgo; y los patriotas y los comunistas. Pero cuando los comunistas decidieron organizar una revolución bolchevique para liquidar la recién nacida república y hacerse con el poder, los patriotas les combatieron, porque cualquier éxito rojo incluso aquellos que puedan parecer deseables suponen siempre una derrota o al menos un retroceso para la causa nacional. En aquellos días de las navidades de 1918 como un huracán las masas comunistas se lanzaron a la conquista de una Alemania postrado por la derrota de la primera guerra mundial. Con el ejercito disuelto, el Káiser exiliado y el pueblo exhausto por cuatro años de una guerra feroz que había costado millones de vidas y concluido en una rendición que no pudo disimular el armisticio de noviembre de aquel año firmado por el Reich y los Aliados, los dirigentes rojos consideraron que era el momento de desencadenar una revolución marxista como ya había ocurrido apenas un año antes en Rusia.

Los patriotas una vez que se recuperaron de la sorpresa inicial se opusieron frontalmente a los revolucionarios aunque aquello suponía a la postre salvar aquella odiada república. Los veteranos de las trincheras y los jóvenes que no habían participado en la guerra se reunieron para formar los Freikorps, los voluntarios nacionales que combatian a los bolcheviques. En una pequeña ciudad de Alemania un comandante mutilado manda a un pequeño grupo de estos voluntarios, algunos son soldados licenciados, otros son policías que han acudido con el armamento reglamentario y también hay muchachos de instituto sin instrucción militar que se han escapado de casa, precisamente unos de ellos pregunta al viejo oficial como pueden resistir a los obreros revolucionarios que son centenares, este contesta con aplomo: “Los combatiremos desde los tejados”. La frase se extenderá por toda Alemania, allí donde surja un FreiKorps se convertirá en un lema y una consigna. Los combatieron desde los tejados, en las calles de los pueblos y de las ciudades, en las fábricas, en los barrios obreros y burgueses, vencieron a los comunistas y evitaron que el destino de Alemania fuera el mismo que el de Rusia, pero además aquellos Freikorps fueron la experiencia de la que nacería toda la revolución nacional alemana que lideraría quince años después Adolf Hitler.

No es lo mismo la Alemania de 1919 que la España de hoy y no son lo mismo aquellos “spartaquistas” que estos “indignados”. Pero no sólo existen algunas semejanzas, hay un linaje político de izquierdas idéntico y una acción política que también aspira a cambiar el actual sistema para alcanzar el poder e impulsar nuevas y ambiciosas políticas de izquierdas que serán todavía más negativas para la causa nacional. Si a esta monarquía lamentable le sucede la III República la corrupción crecerá hasta niveles argentinos y la persecución de todo lo español no tendrá limites, si a estos partidos políticos mutan en otros según las ideas de los indignados el antifascismo tomará carta de ideología oficial y se convertirá en política de estado, si este sistema se ha mostrado tolerante con ETA hasta el extremo de evitar su aniquilación en el sistema que pretenden gestar los “indignados” ETA participará del poder sin lugar a dudas.

La izquierda decidió durante la época de Aznar terminar con la transición, los ocho años de Zapatero han supuesto la demolición de todo lo que quedaba de un estado nacional y de una idea de España que perduraba de la época de Franco. La crisis económica va apartar del poder a las izquierdas sin embargo no va a lograr que renuncien a sus objetivos: en cuanto el PP gane las elecciones se lanzará en la calle una campaña de movilización subversiva como sucedió durante los años 2003 y 2004, primero con la excusa del “Prestige” y luego con la guerra de Irak. Los “indignados” se están preparando para activar de nuevo dentro de un año esas movilizaciones de las masas de izquierdas y expulsar del poder al PP. La cuestión para los patriotas no es plantearse si detrás de “los indignados” esta Rubalcaba o no, si la derecha se merece todo esto o no, la cuestión para nosotros es como combatir contra ellos, aunque sea desde los tejados.

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